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El mundial después del mundial… (o el día que regresó Tiger)

Por fin terminó y nos encontramos atravesando una rara abstinencia de fútbol, que por decirlo de una manera diplomática, nos tuvo a todos pegoteados a la tele con cada encuentro que se disputó. Ahora, a esperar hasta el 2022… toda una eternidad.

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Esclavos del televisor, enojados con algunos familiares y hasta convertidos en hinchas instantáneos de los equipos que iban quedando, despertábamos, almorzábamos, cenábamos mirando tele y hasta repetíamos alguna trasnoche los encuentros que por cuestiones de horarios no pudimos ver en directo…

Algo ‘medio’ desmedido, pero si pensamos que esta situación sólo se repetirá cada cuatro años, por lo menos, para aquellos que además del Golf nos apasiona el fútbol de nivel, será una espera larga y llena de dudas...

Hablando de nivel de fútbol y de los argentinos, creo humildemente que deberemos guardar silencio hasta el 2022. Sólo diré que a mí me pareció desilusionante, sea por el técnico o por la actuación de los cracks que no vimos. En lo personal observé a un conjunto de genios del fútbol que irónicamente valían muchos millones en forma individual pero muy poco como equipo… como siempre, de todo lo malo se rescata algo y aquí, sacaremos en limpio que lo que realmente vale es la coordinación y conocimiento del equipo. Y nos seguiremos preguntando lo que podrían llegar a rendir todas esas figuras si jugasen ‘en equipo’. Nada más…

Lo bueno para los que amamos el Golf, es que –de alguna manera- pudimos seguir calentando la tele este último fin de semana del 19 al 22 de julio con el otro gran Mundial disputado en Carnoustie.

Permítanme que lo califique así ‘de mundial’, porque el British Open de Carnoustie (al noreste de Escocia); reúne a 78 de los 80 mejores golfistas del mundo. Torneo mayor que también es llamado “The Open” para los más flemáticos y que cumplió sus primeras 147 presentaciones con mucha vigencia.

Una hermosa puesta en escena de los Links británicos, con un clima indulgente respecto de otras temporadas, donde recordaremos que desde los primeros días resultaba imposible dominar el vuelo de la pelota. Sin embargo este año vino tranquilo de vientos y puso a prueba a las mejores figuras profesionales del deporte.

Quien haya tenido la oportunidad de haber jugado una vuelta en los links argentinos de la ciudad de Mar del Plata, en la cancha de los Acantilados, podría darse una idea aproximada de lo que significa desarrollar un juego medianamente decente sobre un campo vecino al mar cuando sopla el viento. O sea, imposible (pero hermoso…).

El golfista deja de jugar contra la cancha para hacerlo tratando de dominar los tremendos vientos que enfrentará en casi todos los hoyos. Más allá de eso, el clima reinante, el sol y vaya uno a saber cuántos elementos más, influirán directamente sobre las superficies de pasto para volverlas bien duras, resistentes y prácticamente indomables. Ni hablar si además los greenes están rápidos… como suelen estarlo.

Sin árboles, profundos bunkers y con un rought tremendo como únicas defensas, la imagen desde la tele o fotografía nos engaña. Nos da la idea de algo que no parece ser complicado de recorrer; pero sólo se tratará de un espejismo, de una ilusión óptica, porque a la hora de pisar ese campo todo cambiará, absolutamente todo lo que aprendimos y quisiéramos poner en práctica.

Hasta se dá la paradoja de ejecutar un hierro 8 con viento a favor, y en ese mismo lugar y hoyo podríamos llegar a pegar una madera 3, si el viento del mar nos enfrenta. Alucinante.

Volviendo a Carnoustie, este es un sitio que siempre nos hará recordar de una forma imborrable la trágica (disculpen el eufemismo) vuelta que tuvo Jean Van de Velde, el profesional francés que en 1999 ofreció sin pretenderlo unas imágenes que se viralizaron (como se dice ahora) y que seguirán poniéndonos nerviosos cada vez que las veamos. El francés ‘forzó de una manera gratuita y sin mucho sentido, un playoff luego de hacer triple bogey para terminar perdiendo su “jarrita de clarete” con Paul Lawrie…

Una película para el recuerdo y la enseñanza eterna de lo que hay que pensar antes de actuar. Y para que no dejemos de recordarlo, diría que irónicamente… el “fantasma Jean Van de Velde” volvió a aparecer este domingo (aunque afortunadamente no fue recreada la situación al 100%), increíble no?

Como sea, lo mejor del banquete se reservó para el final del sábado y todo el domingo.

Apareció de la niebla un Tiger nuevo… e inevitablemente nos hizo recordar sus éxitos del 2000, 2005 y 2006.

Muy despacio y sin hacer demasiada magia (por lo menos hablo de aquella magia a la que nos tenía acostumbrados) se fue acercando a los líderes (a 4 golpes de distancia) hasta llegar a dominarlos, aunque luego se enfrentó al viento (que ese día domingo apareció más dominante) y pagó el precio de perder el liderazgo cuando tuvo que salvar sus tiros desde un rought; unos pastizales inmensos que a cualquiera de nosotros nos hubieran significado realizar tres o más golpes para sacarla y llegar al green (en 8 golpes, digo).

De cualquier manera Tiger se mantuvo 5 bajo el par hasta el final, algo molesto con el resultado de su Putter en algunos hoyos donde pudo haber recuperado su primacía, de todas formas, mi sensación es que volvió a sentirse triunfador, internamente festejó su regreso y recuperación de nivel como para ‘pelearla’ y no dejar dudas de su posible triunfo hasta en el último par de hoyos.

Si señores, Tiger volvió. Lo vimos asomarse nuevamente al éxito y nada más ni nada menos que en Carnoustie…!!

DATO: Los 66 golpes que anotó el sábado, fue su vuelta más baja registrada en un Mayor, desde que jugó un Masters en el año 2011.

Excelente la performance del italiano F. Molinari y por otro lado, incomprensible la caída de Jordan Spieth, que comenzó la última ronda del domingo a 4 golpes de quienes lo seguían, en la cima y liderando el torneo con mucha facilidad, pero… lamentablemente la suerte no lo acompañó en todo el recorrido y los errores los pagó carísimos.

Algo interesante para analizar estadísticamente, son los resultados del torneo respecto de los anteriores, éste último año presentó cifras muy buenas. Será acaso por el clima? O tal vez por el nivel de los jugadores?; veremos si para el próximo año los mismos se repiten o mejoran más (fue sorprendente la cantidad de jugadores que finalizaron ‘bajo par’, sólo observemos el número de golfistas que se agolparon en el segmento de ‘seis menos’).

Espero que hayan disfrutado tanto como yo esta “Exposición de Golf Internacional” de Escocia, que no tuvo ningún desperdicio, que nos deja y nos dejará siempre con ganas de más y sabor a poco…

Hasta la próxima y aguardemos todos sus seguidores, que el retorno de Tiger sea finalmente el que esperamos, contundente y definitivo.

Marcelo H. Barba
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